STUDENTS AND TEACHERS´ WRITINGS

WOW! GREAT WRITING FROM BOULDER SPANISH TEACHERS AND STUDENTS.

Want to practice your Spanish in an exciting, personal way? Or just read some good writing? You’ll find stories and essays of all kinds from Boulder Spanish students who are honing their Spanish and writing skills and sharing their work with us. Whether you’re a beginner, intermediate, or advanced Spanish learner, you will find great reading and inspiration in the students’ writing. Come back often as new writing will be added frequently.
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Federico era un escéptico. Se hizo escéptico de niño tras una experiencia aterradora en la que oyó voces. Su padre le dijo: "Hijo, esas voces sólo están en tu cabeza. Diles que se vayan, ríete de ellas, búrlate, ¡te dejarán en paz!".

Y así Federico se convirtió en un escéptico. Siempre encontraba una explicación racional para todo. Todo en el "mundo normal" parecía confirmar las explicaciones racionales, su matrimonio, su familia, su carrera, su religión, todo.

Entonces, un día, cuando estaba de gira por Yucatán, oyó hablar de los cementerios de Pomach y de la veneración de los huesos de los antepasados. Decidió visitarlos y poner a prueba su racionalidad.

Lleno de confianza en sí mismo, entró en el cementerio. Al principio, dominó su viejo escepticismo. Se sentó a descansar y entonces ocurrió algo muy extraño.

De repente, le pareció no ser él mismo, sino otro ser. No otra personalidad como Juan o Roberto, sino otro ser por completo. Su percepción del tiempo cambió. En lugar de una procesión lineal, el tiempo era una realidad perceptible en la que ocurrían cosas. En lugar de ver las cosas como distintas y separadas, todo parecía estar lleno de una energía. Las flores, los árboles, incluso las piedras estaban vivos con la misma energía. Pero la gente, las personas que veía, parecían tener los ojos vidriosos, como si caminaran en trance. Las palabras de Nickola Tesla parecían venirle de alguna presencia inmediata... "El universo no es más que energía y movimiento".

De repente, se levantó y caminó alrededor del cementerio. Aquí y allá había muestras de huesos y cráneos, reverentemente exhibidos con flores y ofrendas. Mientras contemplaba una ofrenda, otra voz le habló, al parecer procedente de los huesos. Federico sintió la voz en sus propios huesos.

"Lo que tú eres, nosotros lo fuimos una vez. En lo que te convertirás, nosotros somos".

Federico nunca se recuperó del todo de esta experiencia. Su duro escepticismo había desaparecido. Aunque repitió los movimientos de su vida pasada, había algo nuevo, muy dentro de él, la conciencia de que lo que veía y percibía con sus cinco sentidos y su racionalidad era sólo la punta de una realidad mayor y más profunda.
La multitud entra lentamente en el cementerio. Es más de medianoche, pero el cielo está iluminado por una parpadeante luz naranja. Pancho, su esposa Laura y sus siete hijos caminan rodeados de grupos de simpatizantes que respiran un humo acre mientras inhalan el olor almizclado de miles de flores de Cempasúchil. Aquí está la tumba de Juan Pancho María Flores Sánchez Mendoza, el abuelo de Pancho. La ofrenda está adornada con fotografías descoloridas, doce velas, diez pasteles, dos botellas de tequila, una pequeña cruz de madera, cuatro colibríes y decenas de mariposas de papel. Laura y Pancho a veces lloran, pero los niños les hacen reír. Es una noche especial para Pancho, porque el recuerdo borroso de su abuelo se aclara. Hay pensamientos de deseo, amor eterno y una vieja receta familiar transmitida de generación en generación, un remedio infalible para sus constantes flatulencias. Pancho se arrodilla, entierra las manos en un montículo de flores de Cempasúchil que cubre la lápida y da gracias.
Tememos a la muerte, huimos de ella, la combatimos y a veces la apresuramos, pero también sabemos que la muerte es segura. Lloramos y sufrimos el dolor de la muerte, pero la muerte, por supuesto, confirma la vida. La conciencia de la muerte es y siempre ha sido un rasgo que, por lo que sabemos, es único para los humanos. El antiguo pueblo de México adoraba a Quetzalcoatl, quien bajó al inframundo y depositó su semen en los huesos para dar vida a los seres humanos. Misioneros cristianos, iglesias y colonos españoles introdujeron un dios diferente a México, cuya muerte fue la salvación de la vida humana. 

La sangre de los antepasados de México es una gran parte de la identidad cultural y el orgullo de hoy. Honrar y dar la bienvenida a los seres queridos fallecidos en la vida de uno durante el día de celebración de los muertos es una hermosa tradición de los vivos. La popularidad de este festival muestra que el amor puede ser tan poderoso y seguro como la muerte.
Llegué a Oaxaca a las cuatro de la mañana después de un día agotador de viaje y conexiones aéreas perdidas. Fui a mi habitación de hotel y dormí más que 12 horas. Me desperté en un estado de confusión. La luz que entraba en mi ventana era un amarillo anaranjado brillante. Un olor a hierbas amargas, manzanas maduras y hojas verdes llenaron el aire. Por unos momentos me pregunté, "¿Quién soy yo?"

Gradualmente recordé que he salido de Colorado — fue ayer? — para volver a conectar con mi querida. Habían pasado dos años desde aquella horrible noche en que la vi por última vez.Tiempo para algo a comer. Caminé por las calles alineadas con cempasuchiles, la fuente de ese extraño olor, al Destilado, uno de mis favoritos restaurantes. Comí un plato de chiles rellenos y una tlayuda y inmediatamente me sentí mejor. Compré una botella de Cinco Sentidos bicuixe, mi mezcal favorito y volví a salir a la calle. Pronto encontré un desfile y lo seguí. Después de un rato llegamos al panteón, un gran cementerio. Me fui a la deriva por mi cuenta y descansé contra una lápida con mi botella. El aroma de cempasúchil era especialmente fuerte. Mi visión se desdibujó y estaba rodeada por una especie de niebla. Y ahí estaba ella... mi amor perdido, regresó a mí por fin en esta noche de muertos!
Hace solo tres y media años que yo respiré, hice el amor, vi brillar las puestas de sol. Ahora, mi existencia está circunscrita por esta caja dentro de esta tumba. Es una existencia muy oscura y sucia. Pero, hoy — hoy! — es finalmente el día cuando he sido elegido para volver a conectarme con mis seres queridos. Abrirán esta tumba, esta caja, y cepillarán suavemente todo el polvo y devolverán algún tipo de vida a mis restos. Por fin estaré presentable para pasar este tiempo especial con aquellos que me recuerdan y me aman. Mañana, en su momento, estaré devuelto a esta tumba, pero este tiempo estaré fresco y limpio, sabiendo que existo en los corazones de mis amigos y familiares.
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